Auto conocimiento

El auto conocimiento es el fruto que nace, crece y madura espontáneamente con la práctica de la auto observación.

El auto conocimiento podemos entenderlo como el resultado de la iluminación de lo observado por la Luz del observador.

¿Quién observa a quién?; ¿quién es el observador y a quién observa?. Si te aplicas a la tarea muy pronto despertará tu curiosidad y te harás estas preguntas.

La motivación por conocer irá superando la ignorancia sobre ti mismo, ese primer obstáculo que se interpone como una muralla en el camino de tu desarrollo .

Mientras lo haces, ……………. despierta progresivamente la conciencia que te permitirá intuir y experimentar en ti la coexistencia de dos realidades de distinto tenor: el observador y el observado; el que observa y aquello que es observado; un sujeto al que llamamos “YO”, observando a un objeto al que llamamos “MI”. De aquí el uso del YO-MISMO como término de auto referencia.

En el sistema del Eneagrama llamamos Esencia * al “Yo” y Ego * al “MI”.

Se considera la estructura del Ego como la dimensión psicológica y la Esencia como la dimensión espiritual con funciones independientes e interdependientes, nunca opuestas sino complementarias. Esto, a pesar de que el Ego no sea realmente nada sin la presencia del YO esencial del que recibe la vida y la identidad.

Consideramos aquí dos puntos claves para afianzarte en el auto conocimiento.

Primero, que el Ego, ese sistema observable en primera instancia, es limitado, inacabado y efímero. La existencia de esta condición ayuda a comprender el porqué el hombre es “un llegar a ser” inmerso en la marcha de la Evolución con todas las limitaciones que esto implica y, sobre todo, a entender el porqué las acciones que toma son casi siempre erradas, contradictorias, paradójicas, muchas veces indeseables y siempre ilusas.

Segundo, que el mismo hecho de estar evolucionando implica la existencia de “Algo” más allá de lo visible que sostenga el progreso de la Evolución sin el cual ésta no sería posible. A ese algo más le llamamos Esencia o “Yo esencial” el cual necesariamente, dada la naturaleza de su función, ha de ser: completo, potencialmente inagotable y, perenne, gratuita e incondicionalmente disponible.

La Esencia, que podemos definirla como emanación de la realidad divina es a la vez la Presencia que determina la identidad humana. Es la fuente de poder, el manantial inagotable origen de todas las posibilidades, la “Luz de la zarza que arde sin consumirse”, es el Ser que garantiza el fluir eterno de la Vida entretejida en la materia.

Para los millones de lectores de la Biblia, simbólicamente hablando, la existencia de la Esencia responde al mandato divino “hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” mientras la existencia del Ego responde al barro usado por el Creador para moldearlo.

La Esencia integrada al sistema estructural de cuerpo, emoción y pensamiento, al que en el apartado anterior aludimos, te convierte en una entidad espiritual cuya complejidad y posibilidades están más allá del alcance de tu imaginación.

El hecho de aceptar estas premisas y entrar en su dinámica desarrolla la conciencia espiritual que impulsa un nuevo avance, éste realmente trascendental, en la evolución de tu desarrollo. Es como nacer de nuevo.

Esta nueva visión eleva la auto estima de quien la experimenta al cenit de lo posible.

 

Porque conocerse es necesario para desarrollarse y crecer?.

Precisamente porque solo se le puede dar uso adecuado a aquello de lo que se tiene certeza.

Después de conocer la existencia de algo se buscan los medios para activarlo. Cuando se supo de la existencia de las hondas hercianas se comenzó a desarrollar la tecnología para captarlas. ¿Quien podría imaginarse en un principio que su potencial comunicacional iba a desarrollarse al nivel que conocemos?. Igual podemos decir de todas las energías de las que el hombre se está beneficiando.

Hoy se sabe que toda la materia contiene un potencial energético específico tejido en la naturaleza de su estructura celular. De hecho, eso es la Naturaleza visible: Energía materializada que la fórmula de Einstein expresa así: E = m. c 2.

Siendo E = energía potencial; m = materia; y c = velocidad de la luz, lo que la segunda parte de la ecuación nos dice es formidable.

Para canalizar y transformar ese potencial energético se necesita, en primer lugar, conocer que existe. Después se desarrollarán las técnicas para actualizarlo.

A cierto nivel, no es diferente cuando hablamos de potencial humano .

El hombre también es energía materializada o, dicho con más propiedad, Energía encarnada. La enorme diferencia entre las energías anteriormente citadas y la energía humana estriba en que ésta es energía consciente, capaz de conocerse a si misma, su naturaleza y sus posibilidades.

Una vez que conoces quien eres, es mucho más probable que puedas encontrar respuestas acertadas a tus interrogantes existenciales y puedas llevar a cabo con eficacia tu trabajo de desarrollo personal

La fe en uno mismo, indispensable para que el desarrollo se efectúe, se sustenta en la experiencia de esta nueva conciencia.

En términos de resultados prácticos, eres lo que crees que eres y te comportas en consecuencia. Estas palabras que se han escuchado por mucho tiempo y que para muchas personas sonaban vacías es lo que, por ahora, nos confirman los estudios que sobre el funcionamiento del cerebro se están haciendo a nivel experimental. El cerebro, laboratorio de toda conducta, actúa con un “programa grabado” con un contenido determinante de creencias aprendidas.

Si crees que eres torpe, con limitaciones predeterminadas, un pobre y despreciable pecador, un incapaz indigno de más altos merecimientos, actuarás como tal y verás lo mismo en los demás.

Si además crees que creer lo contrario te convierte en un ser petulante o iluso, expuesto al ridículo hasta incluso merecedor de un ejemplar castigo por tal atrevimiento u osadía, o que naciste en una casta de la que no puedes salir en todos los años de vida…… ¿donde queda la esperanza de desarrollo y evolución?. ¿Cual sería el sentido de la Vida?.

La verdad sobre el ser humano ha de ser necesariamente distinta de lo que el común de la gente cree. Conoc er esa verdad y sus implicaciones en el desarrollo es urgente para superar la crisis que amenaza seriamente la supervivencia de la humanidad.

De aquí la importancia de saber quién eres, de conocer el potencial de que dispones y de contar con las herramientas que te ayuden a activarlo.

En el ENEAGRAMA encontrarás las respuestas.